También ante el amor esquivo, nos apretamos los machos y decidimos continuar. Moribundos, sangrantes y perdidos, nos congratulamos con otros de nuestra misma especie y abrazamos sus lágrimas, sabiendo que parten de un mismo ojo. Legañoso, vago y mosqueado... Hasta que llega el tercero : OM y se pasa.
𝒜 ʚ˚̣̣̣͙ɞ 𖡬
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